domingo, 9 de mayo de 2010

Un nuevo modelo sindical- *Opinión

Como trabajador y dirigente sindical soy totalmente respetuoso de la legalidad y legitimidad de las organizaciones sindicales que representan a los trabajadores, pero en el entendimiento que la actual ley que regula el funcionamiento de las mismas debe ser revisada, en tanto y en cuanto resulta violatoria del art. 14 bis de la Constitución Nacional, no contempla el convenio 87 de la OIT, los tratados internacionales y los recientes fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en materia de libertad y democracia sindical.
Todo esto fue planteado por la CTA ante la comisión de la OIT que visitó nuestro país en el transcurso de la semana pasada junto a numerosas organizaciones a las cuales el Ministerio de Trabajo como autoridad de aplicación no sólo les deniega la personería gremial a las simplemente inscriptas, sino que no habilita la inscripción de nuevas organizaciones sindicales.
Dentro de este contexto habría que analizar el surgimiento del movimiento de trabajadores Autoconvocados de la Salud Pública tucumana, como un emergente del nuevo modelo sindical en marcha, resultante de la escasa representación gremial (10%) si se tiene en cuenta puntualmente en el caso de los profesionales, (médicos, bioquímicos, psicólogos, odontólogos, farmacéuticos, licenciados y otros) teniendo en cuenta que coexisten dos organizaciones sindicales que sólo encuadran a los médicos y a las que habría que sumarle otros gremios del sector público y privado que agruparían un porcentaje similar.

Por lo tanto, sobre una masa crítica aproximada de 5000 profesionales de la salud pública, se encuentran sin representación sindical 4000 trabajadores, que junto a los enfermeros, técnicos y administrativos que no están afiliados a ninguna organización gremial, estaríamos hablando de 5800 trabajadores de la salud publica que carecen de organización sindical.

Por otra parte aproximadamente el 90 % de los facultativos están agrupados en colegios profesionales, que no son organizaciones sindicales.

En estas circunstancias, dentro de un marco legal y legítimo que habilita el ejercicio de la libertad y democracia sindical por la que viene bregando la CTA desde su fundación, este colectivo de trabajadores durante un año encaró un incesante reclamo por sus derechos laborales con gran adhesión popular hasta lograr ser recibidos por el Ejecutivo provincial, con la mediación del Arzobispo Monseñor Luis Villalba y se logró rubricar en noviembre de 2009 un acta acuerdo donde el Gobierno reconocía a los Autoconvocados como miembros paritarios y ratificaba el compromiso de participarlos en la negociación colectiva del sector junto a las otras organizaciones gremiales.

Ante una posible solución del conflicto, los trabajadores Autoconvocados acordaron mayoritariamente dejar sin efecto -provisoriamente- las medidas de fuerza, con reparos de algún sector, con desacuerdo de otro, pero con una incierta expectativa generalizada, hacia la palabra empeñada del ejecutivo provincial.

Finalmente la incierta expectativa generalizada, tenía sus fundamentos: El Gobierno arteramente y sin mediar ninguna medida de fuerza por parte de los trabajadores, instruyó al SIPROSA la elaboración de una resolución inconstitucional (aun vigente) que conculca los derechos laborales de todos los trabajadores de la salud pública, instalando inexplicablemente al mismo tiempo, una sistemática y amedrentadora persecución en los lugares de trabajo, incumplió lo pactado en el acta acuerdo, dejando fuera de la paritaria a los trabajadores autoconvocados, dio por finalizada unilateralmente toda negociación, despreció los buenos oficios del Monseñor Villalba, Obispo de Tucumán y segunda autoridad eclesiástica del país, con el agravante que el Gobernador declaró públicamente que ninguno de sus ministros concurriría a una potencial convocatoria del dignatario eclesiástico.

Ante esta oprobiosa y provocativa falta de respeto por las instituciones, la palabra empeñada y su manifiesto desprecio por los trabajadores, el estoicismo de los Autoconvocados trocó en indignación y nuevamente con toda justicia, legalidad y legitimidad volvieron a sus marchas haciendo flamear más alto, su nunca arriada bandera, la dignidad.

Por lo expuesto asumo con total responsabilidad mi repudio a esta abyecta actitud del Gobierno que pretende mancillar los postulados de la libertad y la democracia sindical ratificando una vez mas mi incondicional apoyo a los trabajadores Autoconvocados, con la férrea convicción de que sólo con el compromiso en la lucha, la autonomía de los gobiernos, los partidos políticos y los empresarios, y el consenso de los trabajadores que representamos, estaremos reivindicando la existencia de un modelo sindical pluralista, democrático y participativo que se expresa, como en el caso de los Autoconvocados, en la aparición de cientas de organizaciones sindicales de nuevo tipo.


                                      Salvador Agliano
                                     Secretario General
                                       CTA TUCUMAN