Congreso Federal de la CTA

Miles de militantes de la CTA de todos los rincones del país se aprestan a viajar a Mar del Plata para participar del Congreso Nacional Federal que se llevará a cabo el 23 y 24 de marzo. En esa asamblea multitudinaria discutiremos la Central que necesitamos para la próxima década.

Vale la pena preguntarse: ¿qué moviliza a un compañero de Santa Cruz, Jujuy, Formosa, Tierra del Fuego, Córdoba, Tucumán, Mendoza, o cualquier otro sitio a armar el bolso y subirse a un ómnibus para viajar largas horas –en algunos casos días enteros- para asistir al Congreso en Mar del Plata?, ¿cuál es la razón de disponer un feriado de fin de semana largo para elegir esta opción en lugar de dedicarse a pasear o simplemente descansar en su casa? ¿Porqué ese estado de agitación y expectativa que se va manifestando desde los encuentros y congresos provinciales para llegar cuanto antes a la cita?, ¿dónde está el secreto de tanta energía colectiva, de tanto entusiasmo?
La voluntad de ser CTA, la pasión militante, la sensación de que estamos inaugurando una nueva etapa en la Central y que este foro masivo ha de pasar a la historia como una muestra más de nuestra infatigable capacidad de reinventaba, la perspectiva del reencuentro con lo mejor de nosotros, el sentimiento de que estamos protagonizando un nuevo tiempo. He allí un módico intento de respuesta a tantos interrogantes.
Vamos al Congreso para ratificar nuestra decisión de profundizar un nuevo modelo de organización de la clase trabajadora basado en la autonomía de los patrones, los gobiernos y los partidos políticos. Autonomía que no es neutralidad. La neutralidad no existe. Peleamos todos los días para terminar con este sistema injusto y violento. Tenemos muy en claro al enemigo de clase. Somos anticapitalistas y antiimperialistas. Proponemos un nuevo Movimiento Político, Social y Cultural de Liberación. Apostamos a construir poder popular para que, más temprano que tarde, y como dice la vieja canción de la Guerra Civil española, “la tortilla se de vuelta/ que los pobres coman pan/ y los ricos mierda, mierda”.
Aunque parezca increíble, la anterior conducción de la CTA no convocó nunca a este ámbito de participación, el de mayor envergadura y representación dentro de nuestra Central. Se obturó así la confrontación de ideas, se cerró las puertas al intercambio enriquecedor que hace crecer y multiplicarse en lugar de quedar varados en el desierto que paraliza.
A 35 años del golpe de Estado que demolió el Estado de Bienestar e implantó a sangre y fuego el modelo neoliberal. A 20 años del “Grito de Burzaco”, nuestro manifiesto fundacional como Central de trabajadores que llegó para quedarse e impugnar el viejo modelo del unicazo sindical. A diez años de la Consulta Popular del Frente Nacional contra la Pobreza, donde más de tres millones de compatriotas votar a favor de un shock redistributivo. A tres años del Primer Encuentro Nacional hacia una Constituyente Social en Neuquén.
A pocos meses de haber plebiscitado nuestro proyecto político en las urnas y de haber ganado las elecciones de la Central de Trabajadores de la Argentina, vamos al Congreso para ratificar un criterio elemental en nuestra construcción.

Si los que decidimos somos nosotros y no dejamos que otros lo hagan en nuestro nombre, vamos a ir hacia donde queremos ir, porque tenemos claro el rumbo; y nada ni nadie nos desviará de ese camino que no es otro que el de bregar por la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación.




Debatiremos como lo hacemos los trabajadores: de cara a los compañeros, fraternalmente, en primera persona, apuntando al futuro, reasegurando la unidad de clase, sin conceder ninguna tregua en la lucha contra los grupos de poder oligárquicos.