miércoles, 3 de agosto de 2011

"El Familiar" *

Cuenta la leyenda popular que los grandes ingenios azucareros  de Jujuy, Salta y Tucumán, lograron su riqueza y rápida prosperidad gracias a “EL FAMILIAR” un ser que representaba al demonio, corporizado en forma de un perro gigante y sanguinario, con quien los propietarios de los ingenios habían pactado vendiendo su alma, a cambio de la protección  de sus cosechas, la materia prima de su producción fabril.
Es así que la demoníaca criatura merodeaba por las noches y hasta el amanecer  por los surcos  o los oscuros parajes del ingenio y cada tanto se cobraba como ofrenda la vida de un obrero de la fabrica o zafrero (obrero del surco) que generalmente o curiosamente, eran aquellos que se atrevían a alzar su voz contra la inhumana explotación a la que eran sometidos.
Por tal motivo, la furia de “EL FAMILIAR” era la respuesta a las siniestras y miseriosas desapariciones que ponía un manto de impunidad ante cualquier  otra conjetura.
Las condiciones de trabajo fueron cambiando con el tiempo, la leyenda fue perdiendo adeptos y “EL FAMILIAR” paulatinamente fue mutando su forma para transformarse en un odiado capataz, jefe de sección o personal policial contratado para proteger los bienes de los opulentos patrones. (Fuente: Rumbo Jujuy).
¿Que paso en los predios del ingenio Ledezma usurpados por los Blaquier?  ¿Acaso volvió a las andanzas “EL FAMILIAR”? Cabe esta última pregunta ya que nadie se hace responsable de la feroz represión que tuvo como victimas a las humildes familias que pacíficamente trataban de instalar su vivienda en un inhóspito páramo,  reclamado por sus opulentos seudo propietarios y socios dilectos del genocidio del 76.
El gobierno nacional deslinda responsabilidades ante un hecho tan flagrante, con sus autores pescados infraganti en plena golpiza, con cuatro victimas fatales y numerosos  heridos de bala militantes de la Corriente Clasista y Combativa (CCC). El gobernador de Jujuy instigador directo de la represión, echa a su ministro de seguridad - como única medida - sin asumir su responsabilidad de primer mandatario provincial, la justicia balbucea y a la fecha, pareciera que el poder inconmensurable de los  Blaquier - verdaderos usurpadores -  les permite balconear la tremenda situación sin inmutarse desde su fortaleza de impunidad.
Ante lo absurdo de esta injustificable y brutal represión, ante la inacción de un gobierno nacional y provincial que se niega a reconocer su responsabilidad y tomar medidas certeras en el caso, no nos queda otra opción que solidarizarnos con nuestros hermanos jujeños y seguir reclamando en las calles de todo el país, exigiendo justicia y castigo a los responsables.
No hay alternativa posible, de lo contrario no será un mito centenario lo que encubra a los culpables, sino que el propio gobierno en caso de no esclarecer los hechos y dar una inmediata respuesta a las familias damnificadas, se pondrá en la piel de “EL FAMILIAR”




*  Salvador Agliano
   secretario general
     CTA Tucumán