martes, 24 de enero de 2012

"Ni piso ni techo en las Paritarias" * Salvador Agliano

El 2012 que hemos empezado a transitar, anuncia un pronóstico de luchas muy intenso, agravado por la impronta que le viene a imprimir la recientemente promulgada Ley Antiterrorista que tiene como uno de sus objetivos principales obtener el marco legal para criminalizar la protesta social y -por lógica de carácter transitivo- defender el tope del 18% que trata de imponer el Gobierno.



Dentro de este contexto, los trabajadores y trabajadoras debemos encarar nuestras negociaciones paritarias sin condicionamiento alguno.

Abordando el tema que nos ocupa, surge de la lectura superficial que una negociación colectiva sería solo la discusión de un porcentaje vinculado al rubro remunerativo que el Gobierno junto al sector patronal interpretan como tope o techo, mientras que los trabajadores lo planteamos como base de un esquema de ingresos donde no podemos admitir ningún tope y mucho menos si éste -además- es una imposición unilateral del Gobierno en concordancia con los grupos del capital especulativo.

Una negociación colectiva es mucho más que un ajuste salarial -que es un rubro importantísimo- pero se debe plantear como un acuerdo de pares o partes (paritaria) incluyendo entre otros puntos condiciones laborales, estabilidad, desprecarización, blanqueo de sumas no remunerativas, incorporación de pautas estatutarias, participación en las utilidades de las empresas del Estado y el sector privado, desarticular las tercerizaciones, incorporando a planta permanente a los trabajadores que revisten tal condición y aplicar el mismo procedimiento en el Estado, a los beneficiarios de planes sociales.

Dentro de este marco, con muchas otras variantes y singularidades de las distintas actividades, los trabajadores y trabajadoras debemos encarar una paritaria y luchar para lograr objetivos, ya que son nuestros derechos los que están en juego y no debemos permitir que sean conculcados por el poder o negociados a nuestras espaldas.

Resulta imprescindible la puesta en marcha del Consejo del Salario con la participación equitativa del sector patronal y los trabajadores para lograr establecer en forma mancomunada y no unilateral los porcentajes para acordar la base remunerativa y el Salario Mínimo,Vital y Móvil que nunca debe estar por debajo de la Canasta Familiar, de lo contrario no hay solución posible.

Por otra parte, es inocultable y evidente que el aumento de los precios en insumos básicos han superado los índices irreales que maneja el Gobierno y sus argumentos técnicos para respaldarlos caen estrepitosamente ante la realidad que nos toca vivir a los trabajadores en el día a día, adicionándole el impacto que generarán en la economía doméstica el incremento de precios correspondientes a los insumos escolares ante el comienzo del año lectivo y el “Tarifazo” que se puso en marcha, agravado con la quita de subsidios a los servicios esenciales, aunque el discurso oficial pregona que sólo alcanzará a los sectores de alto poder adquisitivo.

Ante tan grave situación, no nos dan los tiempos para seguir analizando y rebatiendo los diagnósticos teóricos inconducentes del oficialismo.
Debemos salir a impulsar la lucha por las soluciones con mucho compromiso colectivo y mayores convicciones para lograr lo que la ley nos otorga llevando a cabo una negociación de pares equitativa, evitando, de esta manera, caer en la trampa.

No podemos ser meros receptores contemplativos o complacientes de las imposiciones de un Gobierno que pretende desacreditar los alcances de una negociación colectiva, tratando de ocupar el centro del debate instalando unilateralmente un porcentual en el aumento de los salarios como único tema, desde una concepción maniquea.