lunes, 17 de diciembre de 2012

La Casa de Tucumán, Suipacha 140


“La Casa o Casita de Tucumán” como la denominan quienes visitan mi provincia, es nuestro mas preciado monumento histórico y está ubicado en calle Congreso 2ª cuadra. Cada vez que los tucumanos somos consultados por los visitantes les aclaramos que desde pequeños nuestros docentes nos enseñaron a llamarla “La Casa Histórica” ya que todas en la provincia, son casas o casitas de Tucumán.

En calle Suipacha 140 funcionó un tristemente emblemático prostíbulo que no tenía un nombre comercial que lo identificara, pero todos o casi todos los tucumanos y tucumanas de mí época sabíamos lo que allí funcionaba y se conocía simplemente como “La Suipacha 140”.

Luego de conocerse el infame fallo de la justicia de mí provincia que declaró libre de culpa a los 13 acusados del secuestro y desaparición forzada de Marita Verón a manos de una conocida red de trata de personas, se desencadenó - ante el asombro y desconcierto por tal decisión del tribunal - una espontánea movilización popular que salió a las calles y plazas de todo el país a repudiar a los jueces obrantes y solidarizarse simultáneamente con la inquebrantable lucha que lleva a cabo estoicamente desde hace 10 años Susana Trimarco, madre de Marita.

Susana Trimarco, sorteando todas las adversidades que le generaron tanto el poder cómplice como la mafia de la prostitución, logro en su búsqueda liberar a más de 200 jóvenes víctimas de la trata de personas y las albergó en la Fundación que lleva el nombre de su hija.

Susana Trimarco con el acompañamiento y respeto de todas las instituciones del campo popular sumado al reconocimiento y el apoyo de importantes organismos internacionales, llevo a juicio oral a los culpables.

Pero el poder y la corrupción hizo de la suyas, logrando que los jueces inclinen la balanza de la justicia para el lado de sus oscuros intereses.

Yo me encontraba en Buenos Aires y junto a mis compañeros y compañeras de la conducción nacional de la CTA fuimos a la Casa de Tucumán con la consigna de sumarnos a los reclamos de los manifestantes que allí se dieron cita.

En el lugar de concentración había una sede totalmente vallada, rodeada de policías y ningún funcionario responsable dispuesto a dar la cara ante los reclamos a pesar de que el propio gobernador de Tucumán había manifestado públicamente su repudio a los jueces y solidaridad con Susana Trimarco.

En la movilización había -predominantemente- muchos jóvenes de distintas organizaciones, legisladores, políticos, ciudadanos y ciudadanas que espontáneamente se llegaron hasta el lugar.

En medio de los cánticos, desde adentro de la casa se ordenó la represión que desencadenó una situación no deseada, lamentable y repudiable que no se dio en ningún lugar del país, pasó sólo en este lugar.

Pasó en la Casa de Tucumán, sita en “la Suipacha 140”.
¿Casualidad?, ¿Causalidad?, ¿Paradoja?.